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Estás rodeado de muchas manifestaciones de orgullo

  • Foto del escritor: Those of the way
    Those of the way
  • 2 feb 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 3 feb 2022



creo que todos sabemos en nuestro interior que la vida no funciona así. La transformación no es tan sencilla. Las soluciones no son tan rápidas. Como cristianos, especialmente, debiéramos saber que no es así, porque entendemos en nuestro interior que el problema no está tan solo en nuestra agenda o en la complejidad del mundo, sino que algo no está bien en nosotros. El caos en parte lo creamos nosotros mismos. El desorden de la vida diaria es un producto del desorden en los lugares más internos del corazón. Las cosas no son como deberían ser porque nosotros no somos como deberíamos ser.

. Esto significa que nuestro entendimiento de estar ocupado debe comenzar con el pecado que rodea a tantos otros de nuestros pecados: el orgullo.

Piensa en el orgullo, y como se manifiesta Hay más orgullo trabajando en nuestro corazón del que pensamos, y más latiendo a través de nuestra hiperactividad del que somos conscientes. El orgullo es el villano con mil caras. 1. Agradar a los demás: Hacemos demasiadas cosas porque decimos sí a demasiadas personas. Decimos sí a todas esas personas porque queremos caerles bien y tememos su desaprobación. No está mal ser amable. De hecho, la marca de un cristiano es ser un siervo. Gran parte de nuestra actividad excesiva se reduce a cumplir con Eso no solo es una manifestación de orgullo y, por tanto, pecado, sino también hace que nuestra vida sea infeliz (viviendo y muriendo por la aprobación de otros).

2. Palmadas en la espalda: Este es el tipo más obvio de orgullo: vivir para los elogios. Es similar a agradar a los hombres, salvo que no tanto motivado por el temor como por un deseo de gloria. 3 subestimanos nuestra persona: Como nos tenemos en tan alta estima, sobrestimamos nuestra importancia. Suponemos: “Si no hago esto, nadie lo hará. Todo depende de mí”. Pero la verdad es que eres solo indispensable hasta que dices no. Tú eres único. Tus dones son importantes. La gente te adora. Pero no eres irreemplazable. 4. Somos ambiciosos: Estamos ocupados porque queremos más cosas. No está mal querer un sofá nuevo o incluso una casa nueva. El problema viene cuando nos enorgullecemos de nuestras posesiones, o más sutilmente, cuando somos demasiado orgullosos como para confiar en Dios a pesar de lo que ocurra con nuestras posesiones. 5. Queremos demostrar quienes somos: Pero no debemos confundir la ambición para nuestra propia gloria con la ambición por la gloria de Dios. Algunos nunca descansamos porque estamos aún intentando demostrar algo a nuestros padres, a nuestra exnovia o a nuestro entrenador en la secundaria. 6. Nos gustan que tengan lastima de nosotros: Si conseguimos tener nuestra vida controlada, no impresionaremos tanto y las personas no se fijarán en nuestras cargas. Muchos nos sentimos orgullosos de estar muy ocupados y nos gusta la empatía que recibimos por soportar tan heroicas responsabilidades. 7. Mala planificación: Dejé que mi planificación estuviera dictada por el orgullo en vez de por lo que serviría mejor a mi alma, a mi familia y a mi iglesia. 8. Tengo que tener todo en control: Tengo que estar ocupado porque tengo que estar en control”. 9. Perfeccionistas: No puedo soltarlo porque no puedo cometer un error”. 10. Posición. “Hago demasiado porque eso es lo que se supone que deben hacer las personas como yo”. 11. Prestigio. “Si sigo forzándome, finalmente seré alguien. Finalmente seré importante. Finalmente llegaré”. 12. Publicar. Si somos sinceros, el orgullo reside debajo de gran parte de la revolución de las redes sociales.

Este es el resumen: de todos los posibles problemas que contribuyen a nuestro frenético ritmo de vida

 
 
 

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